Hoy, 10 de abril, es el Aniversario Luctuoso de Emiliano Zapata.

Durante treinta años, la vida de Emiliano Zapata Salazar transcurrió tranquila y simple, apenas con los sobresaltos de la política local y de una naturaleza pródiga cuyos raros quiebres afectaban la suerte de los agricultores. 

Nacido el 8 de agosto de 1879 en el seno de una familia de pequeños propietarios de Anenecuilco, Morelos, fue caballerango y se dedicó también a la siembra y cosecha en terrenos propios; le inquietaban la fuerza de una modernización que sólo favorecía a los hacendados y la prepotencia contra los pueblos que, como el suyo, sufrían los embates de las haciendas.

Un día de marzo de 1911 Zapata dejó de ser el sencillo hombre de campo orgulloso de sus habilidades charras para encabezar una lucha centenaria: la que enfrentaban los pueblos campesinos del centro de México contra las haciendas que habían devorado sus tierras, montes y aguas. 

Entonces apoyó al caudillo revolucionario norteño Francisco I. Madero y se unió a la luchar armada, convirtiendose muy pronto en el líder de la revolución en Morelos y territorios aledaños. Llenos de miedo, los enemigos de la Revolución lo apodaron el Atila del Sur. En respuesta, con la firma del Plan de Ayala, Zapata y los suyos dejaron en claro sus propósitos: recuperar las tierras y la dignidad. 

Casi diez años duró la guerra que Zapata y sus ejercitos de campesinos libraron contra todos los gobiernos que negaban el Plan de Ayala. “La tierra es de quien la trabaja” fue su bandera; “Reforma, Libertad, Justicia y Ley”, su lema de lucha.

Para 1919 la prioridad del presidente Venustiano Carranza, quien había resultado vencedor de las luchas internas, era eliminar todos los movimientos disidentes a su régimen. Bajo las órdenes de Carranza, Jesús Guajardo y Pablo González Garza idearon la traición y muerte de Zapata.

Guajardo se acercó a Zapata para decirle que quería unirse a él porque había roto con Carranza. Zapata dudó asta que Guajardo fusiló a 50 soldados federales para que Zapata creyera en él. Y así fue.

Guajardo le dijo que le iba a dar munición y armamento y quedaron de verse el 10 de abril de 1919 en la Hacienda de Chinameca, Morelos. Cuando Zapata llegó, acampó afuera. Después de un rato decidió entrar a la hacienda escoltado por 100 de sus hombres, tocando la llamada a honores con su clarín.

Los tiradores, apostados en las azoteas, empezaron a disparar; Zapata sacó su pistola, pero de nada sirvió. Cayó abatido.

Pese a que el cuerpo de Zapata se expusó públicamente en Cuautla por varios días, en muchos pueblos no se creyó la versión de la muerte de Zapata y se acuñó una leyenda de que había escapado con vida. Versión que persiste hasta nuestros días.

Caption
Post Info
Notes: 14
  1. pastcineo reblogged this from ahuevomorelos
  2. oswaldorios reblogged this from ahuevomorelos
  3. poet72 reblogged this from ahuevomorelos
  4. jrmalavar reblogged this from ahuevomorelos
  5. dodochido reblogged this from ahuevomorelos
  6. ahuevomorelos posted this